Albergue juvenil Sacré Coeur

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Coeur significa corazón, y cuando te alojas en una habitación de un albergue juvenil situado junto al Sacré Coeur (Sagrado Corazón), puedes estar seguro de que te encuentras en el corazón de París.

Este sencillo aunque acogedor albergue juvenil ofrece un ambiente típico de París, tranquilo pero animado, con un ir y venir de gente de todas partes del mundo. Se puede escuchar hablar una gran cantidad de idiomas, lo cual contribuye a enriquecer la experiencia. La gente viene a conocer París, pero también a ampliar sus miras culturales, y este albergue juvenil es perfecto para ese propósito. París es una ciudad que emociona por sí misma, pero conocer nuevas culturas y hacer nuevos amigos también es fundamental para disfrutar de un viaje inolvidable. En resumen, este albergue juvenil no es solo un lugar para dormir y descansar, sino un elemento decisivo de tu viaje a París, donde podrás vivir diferentes experiencias apasionantes.

Lo mejor es que al salir del hotel, solo tendrás que caminar unos minutos para llegar a uno de los principales monumentos de París, uno de los “imprescindibles”: el Sacré Coeur (Sagrado Corazón). ¿Qué es lo que lo hace especial? El Sacré Coeur se encuentra en la famosa zona de Montmartre, el lugar donde algunos de los más grandes artistas se convirtieron en verdaderos maestros. Es increíble imaginar de qué forma el entorno de un monumento espiritual como el Sacré Coeur ha inspirado a generaciones de artistas, algunos de ellos muy alejados de la religión.

Desde la Antigüedad, los seres humanos han adorado a distintos dioses en la colina de Montmartre. Siempre ha sido un lugar muy especial desde el punto de vista espiritual. Algunos dicen que es posible sentir una energía especial alrededor de la iglesia, así como en el interior. Construida entre los siglos XIX y XX, la actual basílica del Sacré Coeur no cuenta con siglos de historia que respalden su prestigio, pero es el segundo monumento más visitado de París, justo después de otra famosa iglesia: Notre-Dame. Se trata de un lugar de visita obligada, que ofrece una combinación de energía espiritual y auténtica belleza.